Vivimos en una sociedad capitalista, donde te llevan al individualismo, donde te inculcan que luches por tus ideales sin pensar en los demás. Pero actualmente estamos inmersos en un espiral de pobreza, que puedes decir que a ti no te toca, pero que mañana puedes estar en la misma situación en las que están miles de familias que se encuentran en situación de extrema pobreza. Sin casa, sin ingresos, sin derechos.
Tenemos unos Servicios Sociales colapsados, por la falta de interés de los gobierno municipal y supramunicipal, que solo piensan en los votos y no en crear políticas sociales reales para que la dignidad de la ciudadanía sea el fin de su cometido. Unos gobiernos que les hemos dado un contrato, pagado con dinero público, para que nos den protección. Cosa que no están realizando.
Yo también podría haber sido una de esas personas que piensan que a mi no me tocaría, pero me ha tocado. Sufro en mis propias carnes el colapso de Servicios Sociales, pero hay familias que están peor que yo. Las he visto, he sufrido con ellas. Y ¿qué hace el Gobierno? Nada. Poner excusas, poner palos en las ruedas de las políticas sociales. Cuando lo más importante son las personas y no las empresas.
Si me centro en Mataró, las políticas sociales brillan por su ausencia. Más de 2.000 familias con urgencia habitacional, servicios sociales colapsados por falta de personal y recursos. Comercios cerrando en el Centro de Mataró y en los barrios, por falta de políticas eficaces para traer comercio real a la ciudad. No Corte Inglés, ni Rengle, ni Sorrall, ni Porta Laietana. Más pisos sociales y menos pisos de alto standing. Como dijo Montse Morón en el programa de El Mon en una hora de Radio Matadepera, «sóc del barça, i els pobres també necessiten pisos a la platja». En definitiva, un gobierno ineficaz e inútil que solo va a inauguraciones, como hacía Fraga, para recaudar votos.
