El 28 de abril de 2025, media España se apagó. Y no me refiero a una desconexión emocional —esa ya venía de serie en muchos— sino a un corte real, masivo, general.
Mientras mi router se encendía con todas sus luces menos la de Internet, y las farolas seguían apagadas, el país parecía haber viajado en el tiempo a 1995, versión Transilvania.
La gente salía a la calle con cara de «¿y ahora qué?», y por supuesto, nadie informaba de nada. No un mensaje, no un aviso. Ni siquiera un «estamos trabajando en ello».
La red eléctrica nacional colapsó sola, sin ciberataque, sin meteorito. Fue, según Red Eléctrica, por seguridad.
¿Seguridad de quién? Porque a mí me dejó con powerbanks cargadas y sin poder usarlas.
Y cuando volvió la luz, los gritos de mis vecinos fueron como cuando Koundé marcó en la final de Copa. Sí, hemos llegado al punto de celebrar que se pueda volver a enchufar el microondas.
Redes que se asustan y móviles que no suenan

Lo más interesante no fue la caída, sino la forma de reaccionar (o no) de los sistemas inteligentes que supuestamente nos protegen. Las protecciones se dispararon sin esperar validación humana.
“La red se asustó antes que los operadores.”
Y mientras tanto, los móviles… en silencio.
Nada de mensajes Es-Alert. Nadie pensó en avisar.
¿Para qué? Total, si no tienes cobertura tampoco te llega.
Una vez más:
«Cuando las redes callan y los móviles duermen, el miedo hace de noticiero.»
La tecnología está… pero no la dejan actuar
![]() | Con mi iPhone 15 Pro Max en la mano, vi en pantalla el botón de satélite. «No disponible», decía. Perfecto. Tenemos tecnología para mandar mensajes al espacio, pero no permiso para usarlos desde España. «Tengo conexión con el espacio… pero no autorizada por la Tierra.» |
¿Y si lo hiciéramos bien?
La reflexión es sencilla:
- No deberíamos cerrar nucleares de golpe sin una red sólida de respaldo.
- Las renovables son el futuro, pero sin almacenamiento son fuegos artificiales.
- La red eléctrica necesita IA, sí, pero con intervención humana cuando hace falta.
- Y los móviles deberían poder recibir alertas satelitales de verdad. No solo selfies en 5G.
Cierre, sin blackout
El futuro está aquí.
En nuestros bolsillos.
Con sensores, con IA, con capacidad de avisarnos antes de que todo colapse.
Lo que no está aquí —todavía— es la voluntad de usarlo bien.
Así que mientras cargaba mis powerbanks a la luz de una vela y me preparaba mentalmente para lo que fuera, solo podía pensar:
Algunos miran las estrellas… otros miramos quién las alquila.


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