El Cafè de Mar no es solo un lugar donde comer. Es un espacio con memoria, con vida cultural y con una manera muy concreta de entender la gastronomía. Este artículo recorre qué representa hoy el Cafè de Mar y cómo se ha documentado visualmente su nueva carta desde una mirada cultural y narrativa, pensada para contar espacios y no solo platos.
Un espacio que es mucho más que un bar
Hay lugares que no se explican solo por lo que sirven en un plato. El Cafè de Mar, en Mataró, es uno de ellos. Su historia está ligada al cooperativismo obrero, a la vida social de la ciudad y a una forma de entender la cultura como algo cotidiano, compartido y accesible.
Hoy, el Cafè de Mar sigue siendo un punto de encuentro. Un espacio donde conviven gastronomía, programación cultural y economía social. No como conceptos abstractos, sino como prácticas reales: gente que cocina, gente que se sienta a la mesa y gente que se queda a escuchar música o a conversar.
Gastronomía de proximidad sin artificios
La nueva carta del Cafè de Mar no busca sorprender a base de excesos. Apuesta por una cocina reconocible, honesta y bien ejecutada. Platos pensados para acompañar el tiempo, no para competir por la atención.
Bocadillos, tapas y platos que parten del producto y del oficio. Sin disfraces innecesarios ni presentaciones forzadas. Una propuesta que encaja con el espíritu del espacio: hacer las cosas con calma, con criterio y con una clara vocación comunitaria.
Documentar un espacio cultural desde la fotografía gastronómica
Desde un punto de vista profesional, la fotografía gastronómica no consiste solo en mostrar platos atractivos. Consiste en contar un lugar, su ritmo y su contexto. Especialmente cuando hablamos de espacios culturales y cooperativos, donde la experiencia va mucho más allá de lo que llega a la mesa.
Cuando se trata de fotografiar un lugar como el Cafè de Mar, el reto no es solo mostrar el plato. Es explicar qué pasa alrededor. La mesa, la luz, el contexto. Que la imagen no parezca un anuncio, sino un fragmento de realidad.
Esta sesión fotográfica nace con esa intención: documentar la nueva carta desde una mirada cultural y narrativa. Fotografías que funcionen como archivo, como relato visual y como herramienta de comunicación honesta.
Preparar la sesión: decisiones conscientes
Antes de disparar una sola foto, hay una fase clave: decidir cómo se quiere mirar. En esta sesión opté por un flujo de trabajo ágil pero controlado, utilizando el iPhone como herramienta principal, disparando en formato RAW y evitando automatismos que alteraran el color real de los platos.
La iluminación se mantuvo lo más natural posible, respetando el ambiente del espacio. Para reforzar la escena sin alterar la luz existente utilicé una Zhiyun M40 y un NinkBox, ajustados de forma sutil para realzar volúmenes y texturas sin imponer una iluminación artificial. La edición posterior fue mínima y manual: ajustes finos de exposición, control de saturaciones y especial atención a los tonos cálidos para evitar el aspecto artificial tan habitual en la fotografía gastronómica.

Un enfoque multicanal con sentido
El planteamiento de esta sesión no fue únicamente visual, sino también estratégico. Pensado para que el contenido pudiera vivir en distintos canales sin perder coherencia ni identidad.
El resultado no se pensó para un único lugar. La documentación se estructuró en distintos formatos y canales:
- Un álbum curado en Flickr como archivo visual.
- Tres publicaciones en Instagram integradas en el feed, manteniendo coherencia estética con el resto del perfil.
- Un reel fuera del feed principal, pensado como pieza dinámica.
- Y este artículo, como espacio de reflexión y contexto.
Cada canal cumple una función distinta, pero todos cuentan la misma historia.
Fotografía, cultura y coherencia
Fotografía gastronómica para proyectos culturales
Este tipo de trabajos conectan especialmente con proyectos que entienden la gastronomía como parte de su identidad cultural. Restaurantes, cooperativas y espacios híbridos que necesitan comunicar desde la honestidad, no desde el artificio.
El objetivo no es generar imágenes espectaculares, sino imágenes coherentes, capaces de convivir con la programación cultural, el discurso del espacio y su comunidad.
Trabajar con espacios como el Cafè de Mar permite unir dos ámbitos que a menudo se separan: la gastronomía y la cultura. Aquí el plato no es un fin en sí mismo, sino parte de una experiencia más amplia.
Documentar este tipo de proyectos implica mirar más allá del objeto fotografiado. Entender el lugar, su historia y su función social. Y a partir de ahí, construir imágenes que respeten esa identidad.
Porque al final, la buena fotografía gastronómica no solo abre el apetito. También explica un contexto, una manera de hacer y una forma de estar en el mundo.
Enlaces y contexto
- Cafè de Mar (Mataró): https://cafedemar.cat
- Álbum completo de la sesión en Flickr: https://flic.kr/s/aHBqjCGz6h
- Más proyectos de documentación cultural y gastronómica en Almas Capturadas
La documentació fotogràfica completa forma part d’aquest article com a arxiu visual.
Este trabajo forma parte de una línea de documentación visual orientada a proyectos gastronómicos y culturales que buscan comunicar con coherencia, identidad y una mirada narrativa.


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